Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Por lo demás, tan pronto como el capitán Len Guy o el contramaestre se acercaban, el mestizo se alejaba. Un dÃa, a eso de las diez, estando Jem West de guardia y el capitán Len Guy en su camarote, el mestizo se me acercó con la intención evidente de hablar... Se adivina sobre qué... Cuando estuvo junto al banco y con el, objeto de entrar directamente en materia, le dije:
-Dirk Peters... ¿quiere usted que hablemos de él?
Los ojos del mestizo brillaron como brasa sobre la que se acaba de soplar.
-¡Él!-murmuró.
-¡Es usted fiel a su recuerdo!
-¿Olvidarle, señor? ¡Nunca!
-El está siempre delante de usted...
-¡Siempre! Compréndame usted. ¡Hemos corrido juntos tantos peligros!... Esto hace a dos hombres hermanos...
¡No!... Padre e hijo... ¡SÃ!¡Lo quiero como a un hijo!
¡Haber estado los dos tan lejos..., demasiado lejos..., puesto que él no ha vuelto!... Se me ha traÃdo a América..., a mÃ...; pero Pym..., ¡el pobre Pym está aun allá abajo!