Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Sea de esto lo que fuere, lo cierto es que las dos fuerzas naturales mencionadas se unÃan para arrastrar a la Halbrane hacia los confines de la zona polar.
Trascurrieron el 10, 11 y 12 de Enero sin que sucediera nada digno de ser referido, a no ser que se produjo alguna baja en el termómetro. La temperatura del aire volvió a 48º (8º 89’ c. sobre cero), y la del agua a 33º (0º 56’ c. sobre cero).
¡Que diferencia entre las costas vistas por Arthur-Pym, el calor de cuyas aguas era tal-a creerle-que la mano no le podÃa soportar!
No estábamos, en suma, más que en la segunda semana de Enero. Dos meses debÃan aun transcurrir antes que el invierno pusiera en movimiento los icebergs, formase los ice-fields y los drifts, consolidase las enormes masas del banco de hielo y solidificase las planicies lÃquidas de la Antártida. En todo caso, debÃa tenerse por cierta la existencia de una mar libre, durante el perÃodo estival, en un espacio comprendido entre el paralelo 72 y 87. Esta mar fue recorrida en diferentes latitudes por los navÃos de Weddell, por la Jane, por la Halbrane... Y ¿por qué el dominio austral habÃa de ser menos privilegiado que el boreal?