Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Porque William Guy, que no debía de disponer más que de una embarcación de pequeñas dimensiones, no habrá podido aventurarse tan lejos en estos mares.
-No lo aseguro yo de tan rotunda manera.
-Sin embargo, señor Jeorling...
-¿Qué hubiera habido de sorprendente-exclamé-en que William Guy hubiera tocado tierra en cualquier parte al impulso de las corrientes? Supongo que no habrá permanecido durante ocho meses a bordo de su canoa. Sus compañeros y él habrán podido desembarcar ya en una isla o en un continente, y éste es motivo bastante para no abandonar nuestras pesquisas.
-Sin duda, pero no todos son de esa opinión-respondió el contramaestre moviendo la cabeza.
-Lo sé, contramaestre, y es lo que más me preocupa.
¿Acaso aumentan las malas disposiciones?