Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -¡El primero que abra la boca, se las entenderá conmigo!
El capitán Len Guy se habÃa encerrado en su camarote. Pero a cada instante yo esperaba verlo salir, y después de lanzar una última mirada al largo, no dudaba yo que darÃa orden de virar.
Sin embargo, al siguiente dÃa la goleta siguió la misma dirección. El timonel tenÃa siempre el cabo al Sur. Por desgracia (circunstancia muy grave), algunas brumas comenzaban a aparecer.
Confieso que yo estaba muy inquieto. Mis dudas aumentaban. ¡Era evidente que el lugarteniente no esperaba más que la orden de cambiar la barra! Por grande que fuera el disgusto del capitán Len Guy, éste no tardarÃa en dar la orden.