Esfinge de los hielos

Esfinge de los hielos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hacía varios días que yo no había visto al mestizo, o por lo menos, que no había cambiado palabra con él. Evidentemente le habían puesto en cuarentena, y así que aparecía en el puente, todos se apartaban de él. Iba a ponerse de codos en la baranda, y los demás se dirigían a estribor. Sólo el contramaestre, afectando no alejarse, le dirigía la palabra. Verdad que sus preguntas quedaban sin respuesta. Debo advertir, además, que a Dirk Peters no parecía preocuparle tal situación. Absorto en sus obsesionantes pensamientos, tal vez no advertía nada. Lo repito: si hubiera oído a Jem West gritar: «¡Cabo al Norte!», no sé a qué actos de violencia se hubiera entregado.

Como parecía evitar mi presencia, yo me preguntaba si no provenía esto de cierto sentimiento de reserva y «para no comprometerme más».

Sin embargo, en la tarde del 17 el mestizo manifestó intención de hablarme, y... ¡jamás! ¡No! ¡Jamás hubiera yo podido imaginar lo que iba a saber por aquella conversación!

Un poco fatigado, y no sintiéndome bien, acababa yo de entrar en mi camarote, cuyo tragaluz lateral estaba abierto, mientras el de atrás estaba cerrado.

Dieron un ligero golpe a la puerta.

-¿Quién es?-pregunté.

-Dirk Peters.

-¿Quiere usted hablarme?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker