Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -¿Usted sueña?-respondí.-¿Y con qué?
-¡Con él!... ¡Con él! Por esto duermo en los rincones... Solo..., por miedo de que se sepa su verdadero nombre. Tuve entonces el presentimiento, que el mestizo iba tal vez a responder a una pregunta que yo no le había hecho aun; pregunta relativa a este punto obscuro: ¿por qué, después de haber abandonado Illinois, había ido a vivir en las Falklands bajo el nombre de Hunt?
Cuando le hice la pregunta, él respondió:
-No es eso... no...; no es eso lo que yo quiero...
-Insisto, Dirk Peters, y deseo saber, primeramente, por qué razón no ha permanecido usted en América, y por qué razón ha elegido usted las Falklands...
-¿Por qué razón, señor? Porque quería aproximarme a Pym, a mi pobre Pym; porque, esperaba encontrar en las Falklands una ocasión para embarcarme en un ballenero con destino a la mar austral.
-Pero ese nombre de Hunt...
-¡Yo no quería el mío!... ¡No!... ¡No quería el mío a causa del asunto del Grampus!