Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Que es su propio hermano, señor...
-¡MartÃn Holt... hermano de Ned!
-¡SÃ!... ¡Compréndame usted!... ¡Su hermano!
-Pero él cree que Ned Holt ha perecido, como los demás, en el naufragio del Grampus...
-No fue asÃ..; y si él supiera que yo...
En aquel momento, una violenta conmoción me arrojó del catre.
La goleta acababa de dar tal sacudida sobre estribor, que faltó poco para que naufragase. Y oà una voz irritada que decÃa:
-¿Quién es el perro que está al timón?
Era la voz de Jem West, y aquel a quien interpelaba de tal modo, Hearne.
Me lancé fuera de mi camarote.
-¿Has abandonado la rueda?-repetÃa Jem West, que habÃa cogido a Hearne por el cuello de la blusa.
-Lugarteniente... Yo ignoraba...
-¡SÃ!... ¡Es preciso que la hayas dejado..., y por poco zozobra la goleta!...
Era evidente que Hearne, por uno u otro motivo, habÃa abandonado un momento el timón.