Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Verdad que la goleta marchaba en la dirección del viento, y los primeros sÃntomas del frÃo fueron menos sensibles. Por lo demás, como fácilmente se comprende, iba a ser preciso apresurarse, pues el retraso en aquella región, exponiéndose a los peligros de invernar, hubiera sido desafiar a Dios. El capitán Len Guy hizo señalar el curso de la corriente, enviando pesadas sondas, y reconoció que empezaba a separarse de su dirección.
-¿Es un continente lo que se extiende ante nosotros? ¿Es una isla?-dijo.-Nada nos permite asegurarlo. Si es un continente, debemos deducir que la corriente debe atravesar una abertura hacia el Sudeste...
-Efectivamente; es posible-respondÃ,-que la parte sólida de la Antártida quede reducida a un sencillo cascote polar, cuyos bordes podremos rodear. En todo caso, es conveniente tomar nota de las observaciones que presenten cierta exactitud.
-Asà lo hago, señor Jeorling, y llevaremos gran cantidad de datos acerca de esta porción de la mar austral, datos que prestarán grandes servicios a los futuros navegantes...