Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Tal vez, si sus pesquisas tenÃan buen resultado, yo conseguirÃa que fuesen continuadas, en interés de Arthur Pym, hasta el interior de aquella tierra de la que no estábamos muy lejos.
La Halbrane avanzaba lentamente por la superficie de aquellas aguas claras, donde pululaban pescados pertenecientes a las más distintas especies. Los pájaros marinos se mostraban en gran número, sin manifestar gran susto, volando en torno de la arboladura o inclinándose sobre las vergas. Varios cordones blancuzcos de una extensión de cinco a seis pies fueron subidos a bordo. Eran verdaderos rosarios de millones de cuentas, formados por la aglomeración de pequeños moluscos de resplandecientes colores.
Algunas ballenas arrojando agua por sus orificios aparecieron a lo lejos, y yo advertà que todas tomaban la dirección Sur. HabÃa, pues, por qué admitir que la mar se extendiese a lo lejos en tal dirección.