Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -¿Qué hay?-le pregunté.
-Un encallamiento, señor Jeorling.
-¿Estamos en la costa?-exclamé.
-Una costa supone una tierra-respondió irónicamente el contramaestre,-y no la hay más que en la imaginación de ese diablo de Dirk Peters.
-En fin..., ¿qué ha sucedido?
-Pues un iceberg en plena bruma... un ice-berg que no hemos podido evitar.

-¿Un iceberg, contramaestre?
Un iceberg que ha elegido este instante para dar una voltereta; al volverse ha encontrado a la Halbrane y la ha levantado como una raqueta a un volante, y henos aquí encallados a una regular centena de pies sobre el nivel de la mar antártica.
¿Hubiera podido imaginarse desenlace más terrible a la aventurada campaña de la Halbrane?