Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Seguramente, por su costumbre de visitar los mares polares, nuestro capitán hubiese reconocido sin esfuerzo los bloques de esta especie. Pero tratándose del iceberg sobre el que estábamos era difÃcil, pues la parte sumergida antes de la vuelta era lo que actualmente emergÃa.
La primera decisión del capitán Len Guy y de Jem West fue desembarcar todo lo que estaba a bordo, a fin de aligerar a la goleta. Arboladura y aparejo fueron desmontados y transportados después al témpano. Importaba dejar el menos peso posible, y quitar hasta el lastre, en vista de la difÃcil y peligrosa operación del lanzamiento. Preferible era que la partida se retardase algunos dÃas si tal operación debÃa practicarse en mejores condiciones.
La operación de volver a cargar se efectuarÃa en seguida sin grandes dificultades. Además de esta razón, habÃa otra no menos seria. Efectivamente, hubiera sido inexcusable imprudencia dejar las provisiones en la cala de la Halbrane, dada la situación poco segura de ésta sobre el flanco del ice-berg. Si los bloques se movÃan, ¿no le faltarÃa a la goleta un punto de apoyo? ¡Y entonces con ella desaparecerÃan las provisiones que debÃan asegurar nuestra existencia!