Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos XXVI
Un cambio inesperado se había producido en la situación. ¿Cuáles serían sus consecuencias? Después de haber permanecido inmóviles cerca del punto de intersección del meridiano 39 y del paralelo 89, la corriente nos arrastraba hacia el polo... Al primer sentimiento de alegría acababa de suceder todo el espanto de lo desconocido... Solamente, tal vez, Dirk Peters se regocijaba ante la idea de haber tomado de nuevo el camino en el que se empeñaba en que encontrarían las huellas de su pobre Pym. ¡Qué otras ideas pasaban por la imaginación de sus compañeros!
-En efecto: el capitán Len Guy no tenía esperanza ninguna de recoger a sus compatriotas. No cabía duda de que William Guy y sus cinco marineros hubiesen abandonado la isla Tsalal desde hacía menos de ocho meses...; pero ¿dónde se habían refugiado? En treinta y cinco días habíamos franqueado una distancia de unas 400 millas sin haber descubierto nada.