Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Ahora bien: teniendo en cuenta que tales volátiles prefieren las márgenes litorales de los continentes y de las islas de estas altas latitudes, o los icebergs que se avecinan con ellas, ¿no indicaba su presencia la proximidad de tierra?
Conozco que estábamos en disposición de espÃritu propia para asirnos a la mejor esperanza, como el náufrago se agarra a una tabla... ¡La tabla de salvación! ¡Y cuántas veces se hunde o se rompe en el momento en que el infortunado acaba de asirla!... ¿No era esto lo que nos esperaba en aquel terrible clima?
Pregunté al capitán Guy qué consecuencia sacaba de la presencia de aquellos pájaros.
-Las que usted, señor Jeorling-me respondió.-Desde que estamos en derivación ninguno de ellos ha buscado hasta ahora refugio en este ice-berg, y actualmente heles aquà en gran número, a juzgar por sus ensordecedores gritos. ¿De dónde vienen? A no dudarlo, de una tierra de la que tal vez estemos cerca.
-¿Es ésa también la opinión del lugarteniente?-pregunté.
-SÃ, señor Jeorling., y usted sabe si es hombre que se forja quimeras.
-Ciertamente que no.