Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos XXVIII
Un poco antes del mediodÃa, aquella tierra no se encontraba más que a una milla. La cuestión era saber si la corriente nos iba a arrastrar más allá.
Confieso que si nos hubieran dado a elegir entre acostar en aquel litoral o continuar nuestra marcha, no sé lo que hubiera sido preferible.
Hablaba de esto con el capitán Len Guy y el lugarteniente, cuando Jem West me interrumpió diciendo:
-¿Para qué discutir esta eventualidad, señor Jeorling?
-Es verdad-añadió el capitán.-Nada Podemos hacer. Posible es que el ice-berg venga a chocar contra la costa, como es posible que la dé vuelta si se mantiene en la corriente.
-Justamente-respondÃ-, pero mi pregunta subsiste. ¿Será ventajoso para nosotros desembarcar o no?
-Lo segundo-respondió Jem West.