Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos William Guy, antes de relatar su historia, fue puesto al corriente de nuestras aventuras. En pocas palabras supo lo que habÃa que saber de ellas: el encuentro con el cadáver de Patterson; el viaje de nuestra goleta hasta la isla de Tsalal; su partida para más altas latitudes; su naufragio al pie del ice-berg, y, en fin, la traición de una parte de la tripulación, que nos habÃa abandonado en aquellos lugares.
Conoció igualmente lo que Dirk Peters sabÃa respecto a Arthur Pym, y también sobre que hipótesis, poco fundada, descansaba la esperanza del mestizo de encontrar a su compañero, cuya muerte no era más dudosa para William Guy que la de los otros marinos de la Jane, aplastados bajo las colinas de Klock-Klock.
A esta relación respondió William con el resumen de lo ocurrido en los once años pasados en la isla Tsalal. No se habrá olvidado que el 8 de Febrero de 1828 la tripulación de la Jane, no teniendo motivos para sospechar de la mala fe de la población de Tsalal y de su jefe Too-Witt, desembarcó, a fin de ir a la aldea de Klock-Klock, no sin haber puesto en estado de defensa la goleta; a bordo de la que quedaron seis hombres.