Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos La tripulación, contando al capitán William Guy, al segundo Patterson, a Arthur Pym y a Dirk Peters, formaba un grupo de 32 hombres, armados de fusiles, pistolas y cuchillos. El perro Tigre les acompañaba. Al llegar a la estrecha garganta que conducía a la aldea, precedida y seguida por los numerosos guerreros de Too-Witt, la pequeña tropa se dividió. Arthur Pym, Dirk Peters y el marinero Allen penetraron por una hendedura de la colina.
Desde aquel momento, sus compañeros no habían de volverlos a ver. Efectivamente, al poco tiempo se dejó sentir una sacudida. La colina opuesta se desmoronaba, enterrando a William Guy y a sus 28 compañeros.
De estos desdichados, 22 fueron aplastados, y sus cadáveres no se hallaron jamás bajo la masa de tierra. Siete, milagrosamente a cubierto en una ancha gruta de la colina, habían sobrevivido. Eran William Guy, Patterson, Roberts, Covin y Trinkle, mas Forbes y Lexton, que murieron después. Respecto a si Tigre había perecido en el derrumbamiento o había escapado, lo ignoraban. William Guy y sus compañeros no podían permanecer en aquel sitio estrecho y obscuro, donde el aire respirable no tardaría en faltar. Así como Arthur Pym lo pensara al principio, se habían creído víctimas de un temblor de tierra; pero, como él, también iban a conocer que el terremoto había sido preparado artificialmente por Too-Witt y por los insulares de Tsalal.