Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos En tal momento fue cuando el contramaestre la vio, y Dirk Peters se había arrojado a la mar para llegar a ella, maniobrando después para conducirla a la ribera. Cuando puso el pie en la canoa, el mestizo había reconocido al capitán de la Jane y a los marineros Roberts, Trinkle y Covin. Después de asegurarse de que aun respiraban, tomó los remos, navegó hacia tierra, y al estar a una encabladura de ésta, levantando la cabeza de William Guy, gritó con poderosa voz, que llegó hasta nosotros:
-¡Vive!... ¡Vive!...
Y ahora los dos hermanos estaban al fin reunidos en el perdido rincón de Halbrane-Land.
XXXI
Dos días después no quedaba ninguno de los sobrevivientes de las dos goletas en aquella parte del litoral antártico. El 21 de Febrero, a las seis de la mañana, la embarcación, en la que íbamos los trece, abandonó la ensenada y dobló la punta de Halbrane-Land. Desde la antevíspera habíamos discutido la cuestión de la partida.