Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Por el relato de Arthur Pym sabíamos que unas de estas canoas se asemejaba a jangadas o barcos planos, y las otras a piraguas de balancines-la mayor parte muy sólidas.-A las últimas de las mencionadas pertenecía la nuestra, de unos cuarenta pies de larga por seis de anchura, la proa y popa levantadas, lo que permitía evitar los virajes, y que se gobernaba con varios pares de remos.
Debo hacer notar que en la construcción de la canoa no había entrado ni un solo pedazo de hierro, ni un clavo, ni clavijas, ni panetas, pues dicho metal es absolutamente desconocido en las Tsalal. Ligaduras hechas con una especie de bejuco, con la resistencia de un hilo de cobre, aseguraban la unión de las tablas con gran solidez. La estopa estaba reemplazada por un musgo engomado que, al contacto del agua, tomaba dureza metálica. La dimos el nombre da Paracuta, que es el de un pescado de aquellos parajes, groseramente esculpido en la embarcación.