Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos De los pasajeros de la Paracuta, únicamente el contramaestre y Endicott conservaban su habitual buen humor, insensibles a los disgustos y a los peligros de aquella navegación. Exceptúo también al impasible Jem West, dispuesto a hacer frente a cualquier eventualidad, y hombre que estaba siempre a la defensiva. Respecto a los dos

hermanos Guy, la dicha de haberse encontrado les hacía olvidar frecuentemente las preocupaciones del porvenir. En verdad que todo elogio que hiciera de Hurliguerly resultaría pálido... Se animaba uno solo con oírle repetir con su segura voz: