Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -De ninguna manera-respondió él.-Crea usted que estoy acostumbrado a estas respuestas como las rocas del cabo Francisco a las olas.
-¿Y aguanta usted como él?
-¡Sin duda, señor Jeorling! Desde el día en que usted desembarcó en Christmas-Harbour y se instaló usted en casa de Fenimore Atkins, cuya muestra es el Cormorán Verde, me dije: «Dentro de quince días, si no es de ocho, mi huésped lamentará haber desembarcado en las Kerguelen.»
-No, Atkins, yo no lamento jamás nada de lo que he hecho.
-¡Buena costumbre, señor!
-Además, recorriendo este grupo he tenido ocasión de observar cosas curiosas. He atravesado estas vastas planicies onduladas, cortadas por hornagueras tapizadas de recios musgos y llenas de curiosas muestras de minerales. He tomado parte en vuestras pescas de bueyes marinos y focas;
