Familia sin nombre
Familia sin nombre —Yo, señor de Vaudreuil, —replicó el notario, nada creo.
No soy hombre polÃtico, sino un funcionario público. Nada he hecho sino restituir las sumas que tenÃa en depósito, según me lo han indicado. Os digo las cosas tal como han pasado, y os dejo el cuidado de sacar las consecuencias.
—Está muy bien, mi prudente amigo —respondió el señor de Vaudreuil sonriendo—. No es comprometeros; pero si habéis venido hoy a la villa Montcalm…
—Ha sido para hacer por tercera vez lo que ya he hecho dos. Me han avisado esta mañana, dÃa 3 de Septiembre, primero, que disponga de la suma que me quedaba, o sea cincuenta mil piastras; y segundo, que la entregase al presidente del Comité de Laval; por lo que, siendo el señor de Vaudreuil presidente del susodicho Comité, he venido a traerle aquella suma. ¿A qué uso está destinado ese dinero? No lo sé, ni deseo saberlo. Entre las manos del mencionado presidente he dejado aquella cantidad, y si no la he mandado por el correo, si he preferido traerla yo mismo, ha sido para aprovechar la ocasión de hacer una visita a mi amigo el señor de Vaudreuil y a su hija la señorita Clary.