Familia sin nombre
Familia sin nombre Clary y su padre escuchaban al señor Nick con la más viva atención. ¿No habÃa dicho el notario que pensaba que aquel dinero pudiera muy bien destinarse a un fin polÃtico?
Y, en efecto, ya veremos cómo no se equivocaba.
—Seis años más tarde, —repuso—, se me pidió una suma de veintidós mil piastras mediante una carta firmada con esas enigmáticas iniciales, rogándome la mandara inmediatamente a Berthier, en el condado del mismo nombre.
—¿A quién? —preguntó el señor de Vaudreuil.
—Al presidente del Comité reformista, y poco tiempo después estalló la rebelión que sabéis. Pasaron cuatro años, y recibà otra carta prescribiéndome el envÃo de veinte mil piastras a Santa Martina, al presidente del Comité de Chateauguai. Un mes más tarde se produjo la violenta reacción que señaló las elecciones de 1834, dando por resultado la prorrogación de la Cámara y la demanda de que es presentara ante los Tribunales el gobernador lord Aylmer.
El señor de Vaudreuil reflexionó algunos instantes respecto a lo que acababa de oÃr, y después, dirigiéndose al notario, exclamó:
—¿De modo que, amigo Nick, creéis que existe cierta relación entre esas diversas manifestaciones y el envÃo del dinero a los Comités reformistas?