Familia sin nombre
Familia sin nombre —En 1825, un mes después del juicio que costó la vida a algunos de vuestros amigos más queridos, Señor de Vaudreuil, y a vos la libertad, recibà un pliego certificado, que contenÃa en banknotes la enorme suma de cien mil piastras. El pliego de que se trata habÃa sido puesto en el correo de Quebec, y encerraba una carta concebida en estos términos:
Esta suma de cien mil piastras se deposita en manos del Sr. Nick, notario en Montreal, para que la emplee según avisos que recibirá ulteriormente. Se cuenta con su discreción para que no hable a nadie del depósito que se le confÃa ni del uso que más tarde pueda hacer de él.
—¿Y estaba firmada? —preguntó, Clary.
—J. B. J —respondió el Sr. Nick.
—¡Las mismas iniciales! —dijo el señor de Vaudreuil.
—¡Las mismas! —repitió Clary.
—SÃ, señorita, y, cómo bien podéis pensarlo, me quedé muy sorprendido del misterio que encerraba ese depósito; pero siéndome imposible devolver esa suma al cliente desconocido que me la habÃa entregado, y pareciéndome inoportuno, y aun indigno, notificarlo a la autoridad, coloqué ese dinero en el Banco y esperé.