Familia sin nombre
Familia sin nombre El señor de Vaudreuil y sus amigos observaban con atención aquellas idas y venidas, cuyo móvil comprendÃan.
—Son polizontes, —dijo William Clerc.
—SÃ, —respondió Vicente Hodge—; vigilan el rÃo con más cuidado que nunca.
—¡Y tal vez también la villa Montcalm!
Estas últimas palabras habÃan sido pronunciadas en voz muy baja; pero no por el señor de Vaudreuil, ni por su hija, ni por sus amigos.
En el mismo instante, un hombre, oculto entre las altas hierbas que crecÃan al pie de la barandilla, apareció a la derecha de la escalera, que subió en seguida, con paso rápido, penetró en el terrado, quitóse el gorro que cubrÃa su cabeza, e inclinándose ligeramente dijo:
—Soy El Hijo de la Libertad que os ha escrito, señores.
El señor de Vaudreuil, Clary, Vicente Hodge, Clerc y Farran, sorprendidos por aquella brusca aparición, procuraban ver la cara del hombre que acababa de introducirse en la villa de un modo tan singular, pues su voz les era tan desconocida como su persona.