Familia sin nombre
Familia sin nombre —Señor de Vaudreuil, —repuso el recién llegado—; me dispensaréis el modo de presentarme en vuestra casa, cuando sepáis que es de gran importancia el que no me vean llegar aquÃ, asà como también lo es el que no me vean salir.
—Venid, pues, caballero, —respondió el amo de la casa.
Y todos entraron en el salón, cuya puerta cerraron en seguida.
El hombre que acababa de llegar a la villa Montcalm no era otro que el joven viajero en cuyo compañÃa el Sr. Nick y su pasante habÃan recorrido el trayecto que existe entre Montreal y la isla Jesús. El señor de Vaudreuil y sus amigos observaron, asà como el notario lo habÃa hecho ya, que pertenecÃa a la raza franco-canadiense.
He aquà lo que habÃa hecho después de despedirse del Sr. Nick en la entrada de las calles de Laval.
Se dirigió, en primer lugar, hacia una modesta taberna de los barrios de la ciudad, y allÃ, recostado en un rincón esperando la hora de comer, recorrió los periódicos que pusieron a su disposición. Su cara impasible no dejaba traslucir ninguna de las impresiones que le producÃan la lectura de aquellos diarios, redactados entonces con mucha violencia en pro o en contra de la Corona.