Familia sin nombre

Familia sin nombre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La reina Victoria acababa de subir al trono, sucediendo a su tío Guillermo IV, y se discutía, en apasionados artículos, las modificaciones que el nuevo reinado impondría al gobierno de las provincias del Canadá. Pero aun cuando fuese una mano femenina la que empuñaba el cetro del Reino Unido, era de temer que se hiciera muy pesado para la colonia ultramarina.

Hasta las seis de la tarde el joven se quedó en la taberna, en donde se hizo servir de comer, y a las ocho se puso de nuevo en camino.

Si un espía la hubiera seguido entonces, le hubiese visto dirigirse hacia el ribazo del San Lorenzo, deslizarse entre las malezas en dirección a la villa Montcalm, en donde llegó tres cuartos de hora después, esperando el momento oportuno para presentarse, y ya sabemos cómo intervino en la conversación del señor de Vaudreuil y de sus amigos.

Soy el Hijo de la Libertad, señores.

Y ahora, en aquel salón, con las puertas y las ventanas cerradas, podían hablar sin temor de ser oídos.

—Caballero, —dijo entonces el señor de Vaudreuil dirigiéndose a su nuevo huésped—: ¿no os extrañaréis si en primer lugar os pregunto quién sois?

—Os lo he dicho ya, señor de Vaudreuil; soy, como lo sois todos, un Hijo de la Libertad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker