Familia sin nombre
Familia sin nombre —Todos estos partidarios de nuestra autonomÃa, señores, necesitarán un jefe, y éste surgirá cuando llegue la hora de ponerse a su cabeza; mientras tanto, es preciso que se forme un Comité de acción para concentrar los esfuerzos individuales. ¿El señor de Vaudreuil y sus amigos aceptan formar parte de ese Comité? Habéis sufrido todos ya, bien sea en vuestras familias o en vuestras personas, por la causa nacional, que ha costado la vida a nuestros mejores patriotas, a vuestro padre Vicente Hodge, a vuestros hermanos William Clerc y Andrés Farran…
—¡Por la traición de un miserable, caballero! —respondió Vicente Hodge.
—¡SÃ…!, ¡de un miserable! —repitió el joven.
Y Clary creyó sorprender una ligera alteración en su voz, tan clara hasta entonces.
—Pero, —añadió—, ese traidor murió.
—¿Estáis cierto de ello…? —preguntó William Clerc.
—¡Ha muerto! —replicó el desconocido—, que no titubeó en responder de un modo afirmativo respecto a un hecho del que nunca habÃa podido tenerse corteza.
—¡Muerto…! ¡Ese Simón Morgaz…! ¡Y no he sido yo quien ha hecho justicia…! —exclamó Vicente Hodge.