Familia sin nombre
Familia sin nombre —Amigos mÃos, no hablemos más de ese traidor, —dijo el señor de Vaudreuil—, y dejadme responder a la proposición que se nos está haciendo. Caballero, —repuso volviéndose hacia su huésped—: lo que nuestros amigos o parientes han hecho ya, estamos prontos a hacerlo también. Arriesgaremos nuestra vida como arriesgaron la suya, y, por consiguiente, podéis disponer de nosotros; nos comprometemos a hacer de la villa de Montcalm el centro de los esfuerzos de que habéis tomado la iniciativa. Estamos en comunicación cotidiana con los diferentes Comités del distrito, y a la primera señal acudiremos todos indefectiblemente. ¿Vuestra intención es, según habéis dicho, partir dentro de un par de dÃas para recorrer las parroquias del Este? Sea; cuando volváis nos encontraréis prontos a seguir al jefe, quien quiera que sea, que despliegue la bandera de la independencia.
—Vaudreuil ha hablado en nombre de todos, —añadió Vicente Hodge—. ¡No tenemos más que un pensamiento: el de libertar nuestro paÃs de las garras de sus opresores, asegurándole el derecho de ser autónomo!
—Y sabrá conquistarlo esta vez, —dijo Clary de Vaudreuil adelantándose hacia el desconocido.
Pero éste acababa de dirigirse a la puerta del salón que daba al terrado.
—¡Escuchad, caballeros! —dijo.