Familia sin nombre
Familia sin nombre Durante los dos dÃas siguientes, Juan navegó asà de una a otra orilla. En el condado de Lothinière, en la ribera derecha, estuvo en Lothinière y en San Pedro de los Bosquecillos; en el condado de Champlain, en la opuesta orilla, en Batiscan; después, volviendo otra vez a la derecha, visitó Gentilli, Doucette, y los principales reformistas recibieron sus órdenes. En Nicolet se puso en relación con uno de los personajes más influyentes, ardoroso partidario de la causa nacional; éste era el señor Aubineau, juez de paz y comisario del distrito. AllÃ, como en Quebec, Juan tuvo noticia de que el abate Joann acababa de recorrer las parroquias del condado de Nicolet, y de que sus predicaciones habÃan inflamado los espÃritus hasta tal punto, que los habitantes deseaban empuñar las armas para libertar la patria. Después el Sr. Aubineau le enteró minuciosamente de cuanto le hacÃa falta en municiones y armas para el dÃa de la insurrección.
—Pronto recibiréis todo lo necesario, —le dijo Juan—. Un tren de maderas ha debido salir de Montreal la noche pasada, y no puede tardar en llegar aquÃ; trae fusiles, pólvora y plomo. Estaréis, por consiguiente, armados desde luego; pero no os mováis antes de tiempo, y si fuera preciso, podéis comunicaros con el Comité de la villa Montcalm, en la isla Jesús, escribiendo a su presidente.
—¿No es éste el señor de Vaudreuil?