Familia sin nombre
Familia sin nombre A eso del medio dÃa, Pedro Harcher se encontraba un poco más abajo de Lachina. ¿De dónde le viene ese nombre, que es del vasto Imperio asiático? Pues sencillamente de los primeros navegantes del San Lorenzo, que al llegar cerca del paÃs de los grandes lagos, creyeron hallarse en el litoral del Océano PacÃfico, y, por consiguiente, cerca del reino de los Celestes.
El patrón del Champlain maniobró, por lo tanto, para llegar a la orilla derecha del rÃo, que alcanzó a eso de las cinco de la tarde, cerca del lÃmite que separa el condado de Montreal del de Laprairie.
En aquel momento le dijo Juan:
—Voy a desembarcar, Pedro.
—¿No vienes con nosotros hasta Laprairie? —preguntó Pedro Harcher.
—No; es necesario que visite la parroquia de Chambly, y desembarcando en Caughnawaga, tendré menos camino que recorrer para llegar allÃ.
—Es arriesgarte mucho, —dijo Pedro—, y no te veré alejarte sin inquietud. ¿Por qué nos dejas, Juan? Espera siquiera un par de dÃas y partiremos juntos después de desarmar la balandra.
—No puede ser, hermano, —repuso Juan—; tengo precisión de estar en Chambly esta misma noche.
—¿Quieres que dos de nosotros te acompañemos?
—No; vale más que vaya solo.
—¿Y te quedarás mucho tiempo en Chambly?