Familia sin nombre
Familia sin nombre EL ÚLTIMO DE LOS SAGAMORES
A primera hora del siguiente dÃa una nueva comitiva salió del cortijo para ir a la iglesia, observándose el mismo recogimiento a la ida y la misma alegrÃa a la vuelta.
Los adolescentes Clemente y Cecilia Harcher, el primero con su traje negro, que le hacÃa parecer un hombrecito, y la segunda con su vestido blanco que le daba apariencia de novia, figuraban entre los niños de los cercanos cortijos que iban a hacer su primera comunión. Si los demás habitantes no eran tan ricos en progenitura como Tomás Harcher, tenÃan, sin embargo, un número muy respetable de retoños. El condado de Laprairie era, en verdad, bendito por el Señor, y hubiera podido luchar, en cuanto a la fecundidad de sus mujeres, con los pueblos de Nueva Escocia.
Aquel dÃa Pedro no vio al forastero, cuya presencia la vÃspera le habÃa causado cierta inquietud. En efecto, aquel agente se habÃa marchado. ¿HabrÃa sospechado algo respecto a Juan? ¿HabrÃa ido a dar cuenta al jefe de la policÃa de Montreal? Pronto se sabrÃa sin duda.