Familia sin nombre
Familia sin nombre
Se vio rodeado por los agentes, que no le economizaron los golpes,llevándoselo en medio del patio.
Lionel, no hay porqué decirlo, se había mezclado intrépidamente en el grupo de los combatientes, mientras que el señor Nick no quiso salir de la sala, muy decidido a conservar la más estricta neutralidad; pero esto no le impedía desear el triunfo de Juan Sin Nombre y de sus defensores, entre los que contaba tantos amigos.
Sin embargo, a pesar de su denodado valor, los habitantes del cortijo no pudieron resistir un nuevo empuje de los agentes y de los voluntarios, cuyo número era mucho mayor que el de los sitiados, que tuvieron que retroceder poco a poco hacia la casa para buscar en ella refugio.
La sala no tardaría mucho, por consiguiente, en ser de nuevo invadida, toda salida cortada, y Juan Sin Nombre no tendría más remedio que rendirse.
Y, en efecto, las fuerzas de los sitiados disminuían de un modo sensible; ya dos de les hijos mayores de Tomás Harcher, Miguel y Santiago, así como tres o cuatro de sus compañeros, habían tenido que ser transportados a una de las habitaciones contiguas, en donde Clary de Vaudreuil, Catalina y otras mujeres les prodigaban sus cuidados.