Familia sin nombre
Familia sin nombre —No lo creo, mi General, —replicó con viveza el ministro de PolicÃa.
—En todo caso, —añadió el coronel Gore—, bien sea para comprarle o para ahorcarle, lo primero que hay que hacer es apoderarse de su persona, y puesto que ha sido visto en Quebec…
En este momento un hombre apareció en la revuelta de una de las calles del jardÃn, y se detuvo a unos diez pasos de la asamblea.
El ministro conoció en seguida a su agente, o más bien al maestro de la policÃa, calificativo a que por todos conceptos era acreedor.
Este hombre, en efecto, pertenecÃa al Cuerpo de vigilancia de Comeau, jefe de los agentes franco-canadienses.
Gilberto Argall le hizo señas de que se acercara.
—Es Rip, jefe de la casa Rip y CompañÃa, —dijo dirigiéndose a lord Gosford—. ¿Permite vuestra señorÃa que nos diga los informes que haya adquirido?
Lord Gosford hizo con la cabeza una señal de aquiescencia, y Rip se acercó respetuosamente, esperando que Gilberto Argall lo interrogase, cosa que se hizo en los siguientes términos:
—¿Habéis sabido con certeza que Juan Sin Nombre ha visitado a Quebec?
—Creo poder afirmarlo a vuestra señorÃa.