Familia sin nombre
Familia sin nombre Lord Gosford observaba con extremada atención los trabajos de los reformistas que continuaban agitándose lo mismo en el Alto que en el Bajo Canadá. El distrito de Montreal estaba especialmente sometido a la vigilancia de la policía, que no se daba punto de descanso, esperando de un instante a otro estallase una insurrección en las parroquias cercanas al Richelieu, tomándose, como era natural, medidas para sofocarla en su principio, caso de no poder impedirla; y en esa previsión los soldados de que sir John Colborne podía disponer; fueron a situarse en los confines del condado de Montreal y limítrofes.
Los partidarios de la reforma no ignoraban que la lucha sería muy difícil de sostener; pero esto no era bastante para detenerlos en sus propósitos, porque pensaban que la causa nacional tendría por defensores a todos los franco-canadienses, quienes acudirían a reunirse en masa alrededor de la bandera del reformismo; y, en efecto, éstos no esperaban más que una señal para empuñar las armas, desde que la escaramuza de Chipogán les reveló la presencia de Juan Sin Nombre; señal de que el popular agitador no había dado aún porque las decisiones antiliberales que sin duda iba a tomar el Gabinete británico, no se habían acordado todavía.