Familia sin nombre
Familia sin nombre Era, en efecto, el joven patriota, que llegaba a la cabeza de un centenar de insurrectos reclutados en San Antonio, en Saint-Ours y en ContrecÅ“ur, y con los cuales habÃa atravesado el Richelieu en medio de las balas enemigas.
—¡Adelante, Raquettes y Castors! —exclamó, lanzando a sus compañeros al encuentro de los contrarios.
A su voz, los patriotas cayeron sobre los realistas, visto lo cual por los que aún se mantenÃan en la casa sitiada, y, alentados por tan inesperado refuerzo, hicieron una salida.
El coronel Gore tuvo que batirse en retirada, tomando la dirección de Sorel, dejando varios prisioneros y su cañón en poder de los vencedores. Contaba unas sesenta bajas entre muertos y heridos, mientras que los reformistas solamente tuvieron que deplorar la muerte de cuatro héroes y curar las heridas a otros cuatro.
Tal fue el resultado de la batalla de San Dionisio.
La noticia de aquella victoria se esparció con extremada rapidez por todas las parroquias ribereñas de Richelieu y por los condados próximos al San Lorenzo.