Familia sin nombre
Familia sin nombre William Clerc y Vicente Hodge hicieron también prodigios de valor; veinte veces se les vio en lo más recio del combate con el fusil en una mano y la pistola en la otra. En medio de la refriega siguieron a Juan Sin Nombre hasta la baterÃa establecida en lo alto de la colina, y en aquel momento hubiera tal vez muerto Juan, si Vicente Hodge no le hubiese librado del tiro que le disparó un artillero.
—Gracias, señor Hodge, —le dijo el joven patriota—, pero tal vez hayáis hecho mal… Todo hubiera concluido para mà ahora.
Y, en efecto, más hubiera valido que el hijo de Simón Morgaz quedase en el campo de batalla, puesto que la causa de la independencia sucumbÃa en San Carlos.
Juan Sin Nombre, volviendo a la pelea, divisó al pie de la colina al señor de Vaudreuil, que yacÃa en el suelo bañado en su propia sangre.
Éste habÃa sido derribado de un sablazo cuando la caballerÃa de Witherall daba cargas en derredor del campamento para acabar de dispersar a los insurrectos.
Y entonces, Juan oyó asà como una voz interior que le decÃa: «Salvad a mi padre».