Familia sin nombre
Familia sin nombre Pero iba a hacerse muy pronto necesario abandonar este último refugio. Los montones de árboles, destruidos por los cañonazos, dejaban libre la entrada al campamento, y el teniente coronel Witherall, habiendo mandado cargar a la bayoneta, hizo «una verdadera carnicería» según los relatos de este sangriento episodio de la insurrección franco-canadiense.
Allí perecieron valientes patriotas, que, agotadas sus municiones, se batían a culatazos, y allí murieron los dos hermanos Herbert, menos felices que A. Papineau, Amiot y Marchessault, quienes llegaron a abrirse paso por medio de los sitiadores, después de una heroica defensa. Allí cayeron también, para no levantarse más, otros partidarios de la causa nacional, cuyo número jamás fue conocido, porque el río arrastró sus cadáveres.
Algunas víctimas hubo a la vez entre los personajes que figuran en esta historia; y si bien Juan Sin Nombre, habiéndose batido como un león, siempre a la cabeza de los suyos en medio de la pelea, no recibió ni una contusión siquiera, otros en cambio, fueron más desgraciados. Después de Remigio, sus dos hermanos Miguel y Santiago, heridos gravemente por la metralla, fueron llevados fuera del campamento por Tomás y Pedro Harcher, y sustraídos de este modo al atroz degüello que siguió a la victoria ganada por los realistas.