Familia sin nombre
Familia sin nombre Los patriotas, aunque bastante mal resguardados, se defendían con ardor. Marchessault, el señor de Vaudreuil, Vicente Hodge, Clerc, Farran, Gramont, Tomás Harcher, sus hijos, todos los que tenían un fusil, respondían sin cesar al fuego de los sitiadores. Juan Sin Nombre los animaba sólo con su presencia; mas lo que hubiera sido necesario era un campo de batalla en donde los más valientes pudieran combatir, cuerpo a cuerpo con el enemigo; pero su arrojo estaba paralizado al verse obligados a sostener una lucha en aquellas condiciones.
Si bien los defensores del campamento habían inutilizado a muchos de los de casaca colorada, también habían sufrido pérdidas muy sensibles. Una docena de sus compañeros habían caído heridos unos, y muertos otros.
Juan Sin Nombre se batió como un león.
Entre estos últimos se hallaba Remigio Harcher, tendido en un charco de sangre y con el pecho abierto por una bala de cañón. Cuando sus hermanos le levantaron para trasportarlo a la espalda de la casa, era ya cadáver. Andrés Farran, con un hombro destrozado, estaba ya allí, a donde lo habían conducido el señor de Vaudreuil y Vicente Hodge, quienes, después de dejarle en seguridad, se volvieron a su puesto de combate.