Familia sin nombre
Familia sin nombre —Vale seis mil, —respondió Rip—. Tendré muchos gastos de viaje y propinas que dar para informes especiales.
—Tendréis esa suma, —dijo lord Gosford.
—¿Vuestra señorÃa no se arrepentirá y me dará con gusto lo que he pedido…?
—Si lo ganáis… —añadió el ministro.
—Lo ganaré.
Y después de esta afirmación, algo atrevida quizás, el jefe de la casa Rip y CompañÃa se retiró.
—Ese Rip es un hombre que parece estar siempre seguro de sà mismo, —dijo el coronel Gore.
—Y que debe inspirar completa confianza, —replicó Gilberto Argall—; y además, la prima de seis mil piastras es más que suficiente para excitar su astucia y su celo. El asunto de la conspiración Chambly le valió sumas importantes, y si es aficionado a su oficio, no lo es menos al dinero que le produce. Es menester tomar a ese tipo original cual es, y en verdad que nadie como él es capaz de apoderarse de Juan Sin Nombre, si éste es hombre que se deje prender.
El general, el ministro y el coronel se despidieron entonces de lord Gosford. Después sir John Colborne dio orden al coronel Gore de partir inmediatamente para Montreal, en donde les esperaba su colega el coronel Witherall, encargado de prevenir, para impedirlo, cualquier movimiento insurreccional en las parroquias.