Familia sin nombre
Familia sin nombre —¿Nadie? —repuso Bridget—. Y los soldados que vigilan por el camino, ¿cómo harás para evitar que te vean? Y si caes en sus manos, ¿cómo podrás escaparte? Aun admitiendo que no te conozcan, ¿acaso te dejarÃan en libertad? Yo, en cambio, soy una anciana… no puedo inspirar sospecha. ¿Qué ganarÃan prendiéndome? Ya hemos discutido bastante, hijo mÃo; el señor de Vaudreuil quiere ver a su hija…; es preciso, pues, que la vea, y puesto que yo sola puedo traerla a su lado, voy por ella. Juan tuvo que ceder a las instancias de Bridget, porque aun cuando la noche estuviese muy oscura, el aventurarse en los caminos, vigilados por las patrullas de Whiterall, hubiera sido arriesgarse a no cumplir su proyecto, e importaba mucho que Clary de Vaudreuil entrase en Casa Cerrada antes de la salida del sol. ¡Quién sabe si la vida de su padre se prolongarÃa hasta ese instante! ¿PodrÃa él, Juan Sin Nombre, conocido ya de todos por haberse batido con la cara descubierta, llegar sin tropiezo hasta San Dionisio? ¿PodrÃa volver con Clary de Vaudreuil sin exponerla a caer en poder de los realistas?