Familia sin nombre
Familia sin nombre Si llegase a saber algún dÃa en que casa habÃa recibido la hospitalidad, que manos habÃan disputado su presa a la muerte, ¿no le causarÃa horror? Y aun cuando hubiera de arrastrarse de rodillas, ¿no se apresurarÃa a huir del infamante contacto de aquella familia?
En un prolongado gemido, el señor de Vaudreuil dejó oÃr otra vez el nombre de Clary.
—Puede morir, —dijo Juan; es preciso que no muera sin haber visto a su hija…
—Irá yo a buscarla, —respondió Bridget:
—¡No…! Yo soy el que debe ir, madre mÃa.
—¡Tú, a quien persiguen por todas partes…! ¿Quieres sucumbir antes de acabar tu obra…? ¡No, Juan; todavÃa no tienes derecho para morir…! Iré yo a buscar a Clary da Vaudreuil.
—Madre mÃa, Clary de Vaudreuil rehusará seguiros.
—No lo hará asà cuando sepa que su padre está moribundo y que la está llamando. ¿En qué casa vive la señorita de Vaudreuil en San Dionisio?
—En la del juez Sr. Froment… Pero es demasiado lejos, madre mÃa… No tendréis fuerzas bastantes para ir y volver; ¡son doce millas las que tenéis que andar…! Mientras que yo, partiendo al momento, tendré tiempo suficiente para llegar a San Dionisio y traer a Clary de Vaudreuil antes de que amanezca. Nadie me verá salir ni nadie me verá volver a Casa Cerrada…