Familia sin nombre
Familia sin nombre Durante los tres dÃas siguientes al de la partida de Juan, esta tranquilidad no se turbó en el condado de San Jacinto ni en los limÃtrofes. ¿CreerÃa el Gobierno que la rebelión estaba enteramente sofocada por la derrota de San Carlos? ¿O pensaba solamente perseguir en secreto a los jefes de la oposición que habÃan dado la señal del alzamiento? Era esto más que probable. Pero lo que nadie estaba dispuesto a admitir; era que los reformistas hubiesen renunciado a continuar la lucha y que se reconocieran completamente vencidos, no quedándoles más remedio que someterse. No. En Casa Cerrada lo mismo que en todo el Canadá, se esperaba un nuevo alzamiento.
El estado del señor de Vaudreuil mejoraba de dÃa en dÃa, y si bien su debilidad era grande, ya la cicatrización de la herida habÃa comenzado a presentarse con franqueza; sin embargo, la convalecencia habÃa de ser larga, y, por lo tanto, algo lejana la época en que estuviese bastante fuerte para abandonar la cama. Al anochecer del tercer dÃa, el enfermo pudo tomar algún alimento, y, habiendo desaparecido la fiebre que lo devoraba al principio, nada grave habÃa que temer, como no sobreviniera alguna complicación.