Familia sin nombre
Familia sin nombre La noche llegó sin nueva alarma: algunos soldados que llegaron hasta la parte baja de la carretera, volviéronse atrás, sin que al parecer Casa Cerrada hubiese fijado su atención.
En cuanto al grueso de la columna, estaba acampada en los alrededores de San Carlos, dejando oír un tumulto tan grande, que nada bueno presagiaba para la seguridad de los habitantes.
A las seis de la tarde Bridget obligó a Juan y a Clary a que tomasen algún alimento de los que acababa de preparar; el señor de Vaudreuil comió poco, a causado la sobrexcitación en que le tenían los peligros que le amenazaban y la necesidad de hacer frente a ellos; así es que esperaba con impaciencia llegase el instante de ponerse en camino.
Minutos antes de las siete llamaron suavemente a la puerta. ¿Sería el vecino el vecino que, adelantándose a la hora conveniente, traía el carro? Tal vez; mas de cualquiera manera, sólo una mano amiga podía llamar de modo tan discreto.
Juan y Clary se retiraron a la habitación del señor de Vaudreuil, cuya puerta dejaron entreabierta.