Familia sin nombre
Familia sin nombre EL SEÑOR NICK EN WALHATTA
Mespués de la escaramuza de Chipogán, o sea la derrota de los agentes mandados por Rip, y de los voluntarios, Tomás Harcher y sus hijos mayores, que habían tenido que refugiarse fuera del territorio canadiense, volvieron a entrar en él para tomar parte en la batalla de San Carlos. A consecuencia de aquel funesto combate, que a Remigio costó la vida, Tomás, Miguel, Tony y Santiago pudieron reunirse con los reformistas en Saint-Albans, uno de los primeros pueblos de la frontera de los Estados Unidos.
Respecto al Sr. Nick, nuestros lectores saben ya que se guardó muy bien de volver a Montreal; porque ¿cómo hubiera podido explicar su actitud en Chipogán? Y por más que gozara en aquella ciudad de cierta consideración, Gilberto Argall no hubiera titubeado un solo instante en perseguirle como rebelde a la autoridad, y le hubieran preso en compañía de Lionel, que habría podido entregarse en la cárcel a sus inspiraciones poéticas.
El buen Notario había tomado, pues, el único partido posible en aquellas circunstancias: seguir a los Mahogannis a Walhatta y esperar, bajo el techo de sus antepasados, que se apaciguasen los espíritus, permitiéndole entonces romper con su papel de jefe de tribu para volver a su estudio.
