Familia sin nombre
Familia sin nombre No serÃa esta victoria, asà lo comprendÃa bien el Sr. Nick, la que harÃa desistir a los guerreros de la tribu, de celebrar las fiestas que se preparaban en honor suyo; pues, al contrario, lo harÃan con más entusiasmo, y su jefe serÃa proclamado con toda la pompa que el caso requerÃa.
Pero, tres dÃas más tarde, a las buenas nuevas sucedieron las malas. Después de la victoria de San Dionisio, la derrota de San Carlos.
Cuando supieron a que sangrientas represalias se habÃan entregado los realistas, y cuales habÃan sido los excesos cometidos; saqueo, incendios, degüellos, y por fin la ruina de ambas poblaciones, los Mahogannis no pudieron contener su indignación. De esto a levantarse en masa para ir a socorrer a los patriotas, no habÃa más que un paso, y el Sr. Nick temió que este paso se diera.
Entonces él notario, algún tanto comprometido respecto a las autoridades de Montreal; se preguntó si no iba a comprometerse del todo. ¿Le obligarÃan a ponerse al frente de sus guerreros y a hacer causa común con los patriotas?