Familia sin nombre
Familia sin nombre ¡Imponerle a él para la ceremonia el traje de los Mahogannis!
¡Obligarle a peinarse, vestirse, calzarse y pintarse como lo hicieron sus antepasados!
Y sin embargo; ¿podría el muy aburrido Notario sustraerse a las exigencias de su nuevo estado? ¿Se atrevería a presentarse a la vista de los guerreros con aquel traje, tan ajeno a las costumbres de los salvajes y tan impropio de aquella grandísima fiesta?
Esto no dejaba de darle en qué pensar a medida que se acercaba el día de los festejos.
Felizmente para el heredero de los Sagamores, tan grandes acontecimientos tuvieron lugar en aquellos días, que hicieron abandonar sus proyectos a los Mahogannis.
El 23, una importante noticia llegó a Walhatta.
Los patriotas de San Dionisio, según hemos dicho ya, habían rechazado a los realistas, mandados por el coronel Gore.
Esta nueva provocó grandes demostraciones de alegría por parte de los hurones, pues ya hemos visto en el cortijo de Chipogán que eran muy adictos a la causa de la independencia, y que bastaría la menor ocasión para que se uniesen a los francocanadienses.