Familia sin nombre
Familia sin nombre Y mientras esperaban un juicio que infligirÃa a los patriotas las más terribles penas, los prisioneros estaban sometidos a un régimen cuya crueldad ninguna pasión polÃtica podÃa disculpar. En las tres cárceles que tenÃa Montreal, una la de Jacques Cartier, y otra, la nueva, construida al pie del Courant, estaban amontonados centenares de seres, sufriendo frÃo, tan rudo en del Canadá, y bastándoles apenas la mÃsera ración de pan, único alimento que se les daba para que no se muriesen de hambre. PedÃan a voz en grito que se les juzgase, prefiriendo una condena, por despiadada que fuese, a las inicuas torturas que experimentaban en la prisión. Pero antes, que compareciesen en el Tribunal, lord Gosford querÃa que la policÃa acabase sus pesquisas, para ver si todos los patriotas caÃan en sus manos.
En estas circunstancias llegó a Quebec la noticia de la captura de Juan Sin Nombre, encarcelado en el fuerte de Frontenac. La opinión universal fue que la causa de la independencia estaba herida de muerte.
Eran las nueve de la noche cuando el abate Joann y Lionel llegaron, el 12 de Diciembre, a la vista del fuerte.