Familia sin nombre
Familia sin nombre Como lo había hecho Juan, siguieron por la orilla derecha del San Lorenzo, que atravesaron después, con gran riesgo de ser detenidos a cada paso; pues si bien Lionel no tenía que temer respecto a su conducta en Chipogán, en cambio los agentes de Gilberto Argall tenían orden de prender al joven sacerdote en donde quiera que le viesen; así es que tuvieron que tomar algunas precauciones, que retrasaron su marcha.
Además, el tiempo era malísimo; veinticuatro horas hacía que se había desencadenado una de aquellas tempestades de nieve a las que los meteorologistas han dado el nombre de blizzard. Estas tormentas producen a veces una baja de treinta grados en la temperatura, es decir, una intensidad tal de frío, que hace numerosas víctimas; habiéndose dado el caso en algunos puntos del Canadá, especialmente en el valle de San Juan, de descender el termómetro hasta 40 ó 45 grados bajo cero.
El tiempo era malísimo.
¿Qué esperaba el abate Joann de su viaje a Frontenac?
¿Qué plan había formado? ¿Existía algún medio de comunicación con el prisionero? Y en caso afirmativo, después de una entrevista, ¿sería posible favorecer su huida? Lo que más importaba era tener permiso para penetrar en su celda.