Familia sin nombre
Familia sin nombre Los Mahogannis, en solemne consejo reunidos, habÃan decidido aliarse con los patriotas, y, naturalmente, un gran jefe por cuyas venas corrÃa la sangre de los Sagamores, no podÃa quedarse atrás; verdad es que Nick hizo algunas objeciones; mas no fueron tenidas en cuenta, y al dÃa siguiente de la partida de Lionel con el abate Joann, después de apagarse el fuego del Consejo, el Notario, no seguido, sino precedido de unos cincuenta guerreros, se dirigió hacia el lago Ontario para ir a Schlosser.
Ya pueden figurarse nuestros lectores la acogida que hicieron al buen Nick. Tomás Harcher le dio tal apretón de manos, que, durante veinticuatro horas por lo menos, no hubiera podido manejar el arco o el tomahawk. La misma bienvenida recibió por parte de Vicente Hodge, de Farran, de Clerc y de todos los que eran amigos o clientes suyos en Montreal.
—SÃ… sÃ… —balbuceaba—; he creÃdo de mi deber… o más bien esas buenas gentes…
—¿Los guerreros de vuestra tribu?
—Si… de mi tribu…, —repetÃa.
En suma; aun cuando el excelente hombre no demostraba mucha valentÃa, la ayuda de los hurones era una gran cosa, pues si otras tribus, arrastradas por el ejemplo, seguÃan el mismo rumbo, las autoridades no podrÃan dominar el movimiento insurreccional.