Familia sin nombre
Familia sin nombre Pero el círculo de los sitiadores se estrechaba cada vez más, y los realistas acudieron al incendio para concluir antes con los patriotas.
Chenier se vio obligado a abandonar la iglesia; una bala le hizo caer; se levantó e hizo fuego otra vez pero un segundo proyectil lo alcanzó en el pecho y cayó de nuevo para no levantarse más.
Setenta de sus compañeros perecieron con él.
Aún se observan los desperfectos que aquella valerosa defensa produjo en la iglesia, y los canadienses jamás han dejado de visitar el sitio en que sucumbió el heroico doctor, cuya bravura se ha hecho proverbial entre ellos: «Valiente como Chenier» se dice allí para ponderar el valor de otro.
Después de vencidos los insurrectos de San Eustaquio, sir John Colborne dirigió sus tropas a San Benito, adonde llegaron al siguiente día.
En San Benito degollaron a mucha gente indefensa.
Era éste un hermoso y rico pueblo, situado a algunas millas al Norte, en el condado de Dos Montañas.